Ayer fui a ver una película marroquí,
¿Dónde vas, Moshe?, que en árabe es
Finemachiyamoshe... ¿qué bonito no? y cuenta la historia de judíos marroquíes, sefardíes, que en los 60 querían dejar el país para irse a Israel. No voy a contar nada más porque a mi nunca me ha gustado saber nada de las películas que voy a ver, y cuando digo nada es nada. Pero el debate que surgió después con el director y guionista, Hassan Benjelloun, me pareció bastante interesante.
Es una película que habla de musulmanes que quieren tener un bar en la ciudad para beber cervezas y bailar, de musulmanas con vestidos de tirantes y cigarrillo constantes, y esto no creo que sea fácil de rodar en Marruecos. Habla de la amistad, de la similitud, de la hermandad entre los judíos y los musulmanes de Marruecos. Cuando llegó el director a Boujad, la ciudad donde se rodó, la policía le dijo que no lo hiciera, que no querían problemas, que la gente se iba molestar y le iban a agredir, además era el verano del 2006 cuando Israel estaba bombardeando el Líbano, y qué casualidad que Amir Peretz, el entonces ministro de defensa israelí, había nacido ahí, en Boujad, pero qué duda cabe que la gente no es tan bestia como a la policía le gustaría, y pudo rodar sin problemas. Además, según él, el tema de los judíos marroquíes es absolutamente tabú en Marruecos, no se habla de ellos ni en la literatura ni en el cine, ni en los libros de texto ni nada.
¿Qué ha pasado con los
judíos marroquíes? Judíos que llegaron antes que los árabes, y formaron
tribus bereberes, y que han estado miles de años, compartiendo la misma cultura, la lengua, la gastronomía... y llegaron más cuando los expulsaron de España. Ahora quedan algunos judíos en las ciudades grandes, como Rabat, Casablanca, Tánger, pero antiguamente había por todo Marruecos. Yo no sé nada, pero escuché con atención lo que decían las personas que acudieron a la peli y al debate.
Un chico con el pelo cortado a lo modernillo le preguntó que cuáles habían sido las reacciones ante la peli en otras ciudades. Nos contó entonces el director que en Montreal se armó un pifostio tremendo, una batalla campal después de la proyección, porque una señora, que llevaba muletas, le dijo que no había reflejado en su peli como los musulmanes violaron y torturaron a chicas judías, para amedrentar a la comunidad judía y obligarle a partir, y entonces se levantó otro señor del público y le dijo que no habían sido los marroquíes sino agentes del Mossad para forzarles a partir, y la señora le dio un muletazo. A mí me cuentan estas cosas y me quedo llena de dudas, de interrogantes, ay. Luego en una proyección en Bruselas una chica le dijo que no tenía derecho a haber hecho esa película. ¿Por qué?, le preguntó él, y ella le respondió que era palestina y que había sentido simpatía por los judíos, y que no tenía derecho a hacerle sentir simpatía por ellos.
Algunos marroquíes confundían ser judío con ser sionista, dijo Benjalloun, y unos señores sentados un par de filas detrás de mí dijeron que eran judíos de Marruecos, y que no habían ido a la sinagoga por ir a ver la película, que les había encantado, que era una película muy valiente, que habían revivido las sensaciones de su vida en Marruecos... etc etc, pero que ellos entendían que ser judío es ser sionista, que les educan asi, y que cuando brindan siempre dicen "¡el año que viene en Jerusalen!". No sé, a lo mejor lo dicen como quien dice
arriba abajo al centro y pa dentro, ¿no?, que aunque digas eso no quiere decir que te vayas de colono a Gaza. Pero bueno, ya os digo que yo no sé nada. Pero las estadísticas dicen, respondió el director, que los judíos marroquíes que tenían pasta emigraron a Canadá, Estados Unidos y Francia (y Venezuela añadiría mi padre), y que los pobretones se fueron a Israel. Me imagino que las organizaciones sionistas o el gobierno de Israel les financiaban el viaje y les prometían tierras y trabajo. Luego dicen que allá, en la tierra prometida, a los judíos marroquíes, o sefardíes, los trataron fatal, como ciudadanos de segunda, como mano de obra barata, que no les dieron el trabajo que prometían... en fin, un despropósito. A los pobres en Marruecos les endosaron el
sanbenito de sionistas y luego en Israel tampoco les querían.
En la peli nos cuenta que para ir a Israel tenían que ser aceptados, y que a los locos, o personas con problemas físicos o psíquicos no les admitían. En Casablanca, dijo, había una familia judía que tenía cinco hijos, pero uno de ellos tenía síndrome de down asi que no le permitieron ir a Israel. Era un niño pequeño. Su familia no sabía que hacer, ¿se quedaban todos en Marruecos o le abandonaban? Al final decidieron marcharse y le dejaron con la muchacha (o criada) a la que le enviaban dinero cada mes.
La película no se ha podido proyectar en ningún país árabe excepto en Marruecos, creo que se ha llevado un par de premios en Tánger. Es una película que defiende a los musulmanes y judíos que se llevan bien, que son amigos, que cantan y beben juntos.
Cuando buscaba financiación para hacer la peli le obligaron a cambiar el título varias veces. Al principio se llamaba
Mi hermano el judío, y la comisión marroquí le dijo que le daba la pasta si le cambiaba el título, y dijo que bueno, que la llamaría
Mi amigo el judío. "No digas tonterías, le dijeron, busca otro nombre", y se decidieron por
El bar. Pero luego fue a una cadena de tv marroquí y le dijeron que con ese título que hacía apología del alcohol no pensaban financiar nada y que se buscará otro. Al final se llama Finemachiyamoshe, que es homenaje a un colega suyo que murió.
También le preguntaron ayer que en qué estaba ahora, y nos contó que esta preparando una peli sobre la inmigración, que le habría encantado coproducirla en España, porque es un problema común y actual y que le parecía lo más lógico, pero que en este país no ha encontrado coproductor ni apoyo de las televisiones, y que la rueda en Bruselas. Además tampoco ha encontrado distribuidora para que se encargue de
¿A dónde vas Moshe?, una pena. Pero en este país el cine marroquí nos queda muy muy lejos. Si apoyan poco al nacional las distrubuidoras y las salas de exhibición, ya ves como van a apoyar al de los marroquíes. En fin, qué pena. Ayer estuvieron
abucheando a Esperanza Aguirre unos actores en la calle Fuencarral, by the way.
Si tenéis la oportunidad de verla en algún festival, os la recomiendo, es una peli preciosa: la historia, los personajes, la fotografía... pero, sobretodo, que genere ese debate sobre los judíos de marruecos, que parece ser tabú para los buenos musulmanes y los buenos judíos.
Yo me acuerdo de algunas cosas de esa ciudad, pero muy pocas, me acuerdo de las piruletas enormes que había en la pastelería de Madame Porte. Les pregunto a mis padres sobre estos judíos marroquíes que emigraron a Israel, pero ellos, en Tánger, conocieron a judíos más pudientes, europeizados y que se fueron a París, al Cánada (con acento en la primera a) o a Venezuela, como una novia que tuvo padre. Y un día llegó a nuestra casa en la montaña una chica con acento venezolano y nos dijo
"¿sabéis?, nosotros podríamos haber sido hermanitos porque mi mamá y su papá estuvieron de novios muchos años". Y a mi hermano pequeño que era más pequeño todavía le regaló unos bolívares.